Sólo aquél que aprende a mover la luz es dueño de la sombra

Una serie de sincronías me inducen a postear el siguiente fragmento de una obra de Gustav Meyrink. Entiendo que muy pocos podrán comprender el significado de este texto, pero bueno, nada de lo que hay en este blog es “para todos”. Más me temo que es “para muy, muy, muy pocos”.

En fin, a los que puedan, ¡DISFRUTENLO!:

“Existe un crecimiento interno, secreto…

Durante años permanece oculto, pero de repente, de modo absolutamente inesperado y a menudo a causa de un acontecimiento insignificante, se desvanece el velo y un día cualquiera surge en nuestra existencia una rama cargada de frutos maduros. Nos damos cuenta entonces de que, sin saberlo, sin que nunca nos hayamos percatado de su florecimiento, éramos nosotros los jardineros de este árbol misterioso…

¡Ojalá no hubiese caído jamás en la tentación de creer que alguna potencia que no fuera Yo mismo podía crear este árbol! ¡Cuánto sufrimiento me habría ahorrado! Yo era el único dueño de mi destino, y no lo sabía. Como no era capaz de cambiarlo mediante las acciones, creí estar indefenso ante él. Cuántas veces no habré pensado que si dominaba mis pensamientos me convertiría en el todopoderoso dirigente de mi destino. Pero siempre acababa rechazando la idea porque mis poco convencidos esfuerzos no surtían efectos inmediatos.

Subestimaba el poder mágico del pensamiento y volvía a caer en el error hereditario de la humanidad, atribuir una importancia gigantesca a la acción y tomar a la mente por una quimera. Sólo aquél que aprende a mover la luz es dueño de la sombra y, con ello, del destino. Quien pretende realizar su destino por medio de la acción no es más que una sombra incapaz de luchar contra las sombras. Pero parece que la vida debe torturarnos casi hasta la muerte para que hallemos la clave. ¡Cuántas veces habré intentado ayudar a otros explicando esta idea! Me escuchaban e incluso me aprobaban, pero mi argumentación les entraba por un oído y les salía por otro…

Es posible que la verdad sea tan sencilla que no podamos comprenderla enseguida. ¿O será necesario que el “árbol” toque el cielo para que lleguemos a entender? Me temo que a veces existe mayor diferencia entre un hombre y otro que entre un hombre y una piedra. El sentido de nuestra vida consiste en descubrir qué es lo que hace verdecer al árbol y qué es lo que lo protege de secarse. ¿Pero cuánta gente habrá hoy en día capaz de comprender lo que digo? Si me oyeran pensarían que les hablo en parábolas. Nos separa la ambigüedad del lenguaje. Si Yo publicara un artículo sobre el crecimiento interior ellos entenderían que se trata simplemente de aumentar la inteligencia o mejorar el comportamiento, de igual modo que sucede con la filosofía, donde sólo ven una teoría en lugar de una forma de vivir. Limitarse a los preceptos, aún de la manera más sincera, no es suficiente para fomentar el crecimiento interior. Infringirlos surte a menudo un efecto mayor. Cumplimos los preceptos cuando deberíamos violarlos, y los violamos cuando deberíamos cumplirlos. Del hecho de que los santos orienten sus acciones exclusivamente hacia el bien deducen equivocadamente que haciendo buenas obras se convertirán en santos. De esta manera se encaminan hacia el abismo por la vía de una errónea fe en Dios, y se consideran justos. Los ciega una falsa humildad que, cuando llega el gran momento y contemplan el verdadero rostro de él, retroceden asustados como niños y creen que han perdido la razón”.

– “El Rostro Verde”, Ed. Sirio, pág.121-123.

¡Saludos!

La Virgen Blanca

Recientemente, con esto de que ahora viene la Semana Santa en los países de Tradición Cristiana, estuve haciendo un ejercicio de “desculturización” al observar imágenes de la figura de la Virgen. Quiero decir: tratando de liberar a lo que veía de los contenidos culturales, o sea: cualquier contenido o concepto que se asigna de forma automática o sin actividad propia de mi ejercicio de pensamiento.

virgen cristiana

Pues bien, me di cuenta de que este ejercicio es magnífico para comprender el concepto de “Contexto Axiológico”, que es lo mismo que decir: “contexto de valores”, o “contexto que determina valores”, o “contexto según el cual se valora”.

Así, la figura señalada, la de la Virgen Cristiana que, aunque a duras penas, podemos encajarlo en un contexto del judeocristianismo, será la imagen protagonista de este artículo. Digo “a duras penas”, básicamente porque el judeocristianismo es misógino y el trato que le da a lo femenino encaja en una continua subestimación y desprecio. Pero podemos decir que, en líneas generales, no reconoce “lo Divino Femenino”. El motivo de este trato lo encontramos en el inicio de su Mitología, un fragmento que ya hemos citado en este blog en otra ocasión:

«“17: Al hombre le dijo:
—Como le hiciste caso a tu mujer y comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. 18: La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. 19: Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás.”

– Génesis 3: 17-19»

El caso es que los mitos hebreos dejan claro que no están por la labor de dar a la Mujer el valor que, por ejemplo –y aquí es donde vamos a empezar a cambiar de Contexto Axiológico– sí podía tener entre los Pueblos Blancos Europeos. O sea: un contexto cultural distinto.

La cultura hebrea intenta instalar en el inconsciente humano la idea de que la Mujer es la culpable de tan desastrosa situación existencial. Algo totalmente opuesto a lo que afirman la Sabiduría Hiperbórea y la Tradición Griálica. De hecho, hasta en los mitos hebreos –como se ve en el texto citado más arriba– se hace evidente que fue Eva y no Adán quien pudo “Escuchar a la Serpiente”. Y eso que no hablamos de Lilith, sino ¡de Eva!

Por otro lado, se ha hablado mucho de que el linaje hebreo se conservaba a través de la madre. Algo que también sucedía en la mayor parte de las culturas antiguas. Por ejemplo, ocurría lo mismo en Atenas, Esparta y Roma, de modo que el derecho a la ciudadanía era innato para aquellos que habían nacido de una mujer ateniense, espartana o romana; pero no era innato y debía ameritarse si el caso era que había nacido de una mujer extranjera, aunque su padre sí fuera ateniense, espartano o romano. Después de todo la matriz de una mujer es una Matriz del Pueblo al que pertenece.

Sin embargo, es interesante señalar que cuando en la biblia se hace referencia al linaje hebreo del mesías, no se ofrece una genealogía materna, sino la genealogía paterna (ver Lucas 3:23-38). Por algo será…

Siguiendo con nuestro argumento, habíamos comentado que aunque el hecho de que fuese la mujer quien determinaba el derecho a la ciudadanía, el trato que se le daba a la misma no era similar. En realidad, tampoco ocurre el mismo trato hacia el linaje para la cultura hebrea como para las culturas europeas. Una valoración sobre este asunto ya fue apuntada en el artículo “Ancestros & Linajes”, de donde rescatamos el siguiente apunte:

«Un ejemplo de hasta qué punto era esto importante en el la Antigua Europa Imperial –que pese a quien le pese era Sureña y no Norteña–, lo señala Evola al hablar de un rito practicado por las familias nobles de Roma:

«Es importante destacar además que, desde las propias sociedades totémicas, el concepto de procreación no se reducía al concepto naturalista de la continuación biológica de la especie; al engendrar se pretendía, esencialmente, conservar y transmitir la fuerza mística de la propia sangre, de la gens, y sobre todo la del antepasado primigenio, fuerza inmanente en cuanto genius de la estirpe y representada en la antigüedad clásica por el fuego sagrado doméstico siempre encendido.1»

Es evidente que la idea de la simple “continuación biológica” es propia de la Herencia Animal –tan fomentada por el Pacto Cultural–, cuya gran prioridad es la Conservación de la Vida. Por contra, tal y como señala Evola, la conservación de la “fuerza mística de la propia sangre”, correspondería a la Herencia Divina y el Pacto de la Sangre.»

Resulta así evidente el factor que, por un lado sería despreciado e ignorado por un pueblo como el hebreo, por comprender que son única y exclusivamente creaturas de una entidad sobrenatural (Pacto Cultural); y que, por otro lado, sería enormemente valorado –incluso inconscientemente– por los Pueblos Blancos Europeos, pues originalmente en su sangre hay Sangre Divina (Pacto de la Sangre).

Llegados a este punto y prescindiendo del contexto axiológico judeocristiano y, más concretamente, de ese argumento que establece a la Virgen como “madre del mesías”, lo que tenemos es la imagen de una Mujer Joven y Virgen, o sea: con edad de tener hijos. Y si ahora, que hemos prescindido de la axiología judeocristiana, aplicamos un contexto axiológico racial, ¿qué tenemos? Pues tenemos, ni más ni menos, que EL PILAR FUNDAMENTAL DE LA PERPETUACIÓN DE UNA RAZA, BIOLÓGICA Y MÍSTICAMENTE HABLANDO, EN LA FIGURA DE UNA MUJER JOVEN CON EDAD PARA TENER HIJOS.

La pregunta es: ¿habría algo más sagrado en un Paradigma Racial con amplitud Mística que la figura que posee la potencialidad y el Futuro de una Raza? ¿habría algo que debiera ser más protegido y cuidado que la figura de la Mujer Joven?

Dama de Elche

En fin, ahí es donde localizo Yo la tendencia de ciertos Pueblos Blancos Europeos de venerar a la figura virginal femenina. Y nos serviría para valorar con más justicia el fenómeno de la inmensa cantidad de romerías, por ejemplo, relacionadas con la figura religiosa de la Virgen. Evidentemente, este impulso o tendencia, que brota del Inconsciente Colectivo, ha sido aprovechado y malversado por los de siempre y ahora, en vez de ser la “Portadora de la Herencia Divina de la Sangre” –figura que también señalaría a una Tradición Griálica– fue convertida en la “madre del mesías”. Una figura que pretende anular la acción y actividad mística de los Pueblos y que resume el mensaje del judeocristianismo, más o menos, como sigue: “el mesías va a invitarlos a todos a unas copas en el cielo porque él va a hacer todo lo que hay que hacer: anular el pecado; así que mejor olvídense y que él se encargue… eso sí, no olviden entregar sus bienes a la Iglesia…”

Como importante agregado, podemos decir, también, que esta figura, la del plano religioso: la figura idealizada, la de la Virgen cristiana; en cierta medida podría provocar desatención hacia la “figura viva”: la Mujer Joven. Pues ahora no hay reconocimiento ni conciencia de esta potencialidad y Futuro de la Raza, ya que tal contenido de la conciencia se ha proyectado inconscientemente sobre la figura religiosa. ¿Qué consecuencia traería este hecho? La consecuencia está a la vista de todos y no es otra que el modelo de pensamiento, comportamiento y estética que la sociedad actual ofrece para la Mujer Joven…

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

¡Saludos!

Artículo en PDF

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1.- El matrimonio como “Misterio” en el mundo de la Tradición, Metafísica del Sexo, página 212 (Ed. José J. De Olañeta, Editor).

Una Serpiente Voladora en Iberia

En el presente artículo recuperaremos un poco el espíritu del antiguo blog Rastro Hiperbóreo. Y será debido a un impresionante elemento monumental ibérico, concretamente de Gondomil (A Coruña). Se trata de la “Pedra da Serpe” (Piedra de la Serpiente).

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Una vez vista la imagen, estará bien recordar un apunte del Primer Día de la Carta de Belicena Villca:

«Y éste es el segundo principio que hay que tener presente, Dr. Arturo Siegnagel: los Atlantes blancos encomendaron a los iberos que los habían apoyado en las construcciones megalíticas una misión que puede resumirse en la siguiente forma: proteger las construcciones megalíticas y luchar a muerte contra los aliados de los Atlantes morenos. Estos últimos, por su parte, propusieron a los iberos que los secundaban una misión que podría formularse así: “destruir las construcciones megalíticas; si ello no fuese posible, modificar las formas de las piedras hasta neutralizar las funciones de los conjuntos; si ello no fuese posible, grabar en las piedras los signos arquetípicos de la materia correspondientes con la función a neutralizar; si ello no fuese posible, distorsionar al menos el significado bélico de la construcción convirtiéndola en monumento funerario; etc.”; y: “combatir a muerte a los aliados de los Atlantes blancos”.»

Por lo que podemos pensar que la cruz es muy posterior a la talla -como también señala el propio artículo- y que resulta evidente que busca privar de protagonismo a la verdadera joya de esta escultura de indiscernible antiguedad.

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Y dice el artículo:

«La grandísima importancia de “A Pedra da Serpe“ radica en que nos encontramos ante la única representación de Serpiente Alada en todo el Mundo Occidental, y cuya imagen nos recuerda mas a las Civilizaciones Precolombinas con la representación de la Serpiente Alada, llamada Katari por los Aymara, o Serpientes Aladas (Dragones) del Mundo Oriental (China, Japón).
También se relaciona con las “Serpientes emplumadas” de las Civilizaciones Mesoamericanas, como Olmecas, Mixtecos, o el mas conocido de Teotihuacan, sobre todo en el Templo de Quetzalcóatl.»

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(C) Alfredo Erias

Así, teniendo el apunte que ofrece la Sabiduría Hiperbórea y la escultura, nos queda agregar una pieza más para que todo el que quiera pueda montar su propio puzle.

Esta pieza la tomaremos de los Mitos -supuestamente- Hebreos. Concretamente cuando el malhumorado dios reparte las maldiciones -para el Varón, la Mujer ¡y la Serpiente!- en el Jardín del Edén. Nos quedaremos con la de la Serpiente (Génesis 3:14):

«Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: —Porque hiciste esto, serás maldita entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida.»

Y si resulta que la maldición que se hace a la Serpiente es la de “tener que arrastrarse”… Entonces, ¿qué hacía antes, daba saltitos, volaba? Parece que alguien, hace muchos miles de años y en la Península Ibérica, estaba con esta última opción: la de Volar.

En fin, representadas las piezas, que cada cual construya la imagen resultante…

¡Saludos!